El pasado miércoles 25 de junio estuvimos recordando la importancia de la suma de ciertos elementos para alcanzar el bienestar personal y el éxito profesional (que como decíamos, consiste en alcanzar los logros pretendidos por nosotros en el trabajo, nada más).
Dichos elementos son: el Cociente de Inteligencia, el desarrollo de la Inteligencia Emocional, así como la formación y la experiencia.
Empezamos con la búsqueda de compañeros y compañeras que pudieran firmar con sus “Autógrafos” nuestra lista de rasgos.
Recordáis…características como “Recientemente ha visitado un país extranjero”, “Parece más joven de la edad que tiene”, o “Tiene el mismo nombre que alguien de mi familia” exigen que nos abramos en alguna medida a los demás, confiando informaciones privadas o preguntando abiertamente ciertas informaciones que desconocemos. Éste es el precio que hemos de “pagar” para que las personas que nos rodean nos enriquezcan con sus impresiones acerca de nosotros, y por ende, nos conozcamos, poco a poco, mejor a nosotros mismos.
A continuación, en grupos, pensamos en las EMOCIONES que más frecuentemente se dan en nuestro trabajo diario. Vimos que estas son positivas y negativas, pero sobretodo, que hay que aprender a controlarlas para no ser “presos” de ellas.
Recordamos que disponemos de 5 dimensiones y, dentro de ellas, de 25 competencias que integran nuestra Inteligencia Emocional y, lo que es una excelente noticia, pueden desarrollarse con el debido esfuerzo.
Para conocer vuestro nivel en estas dimensiones os enviamos unos autodiagnósticos que si queréis, podéis cumplimentar.
Esperamos que os ayuden a conocer en cuáles, vuestro grado es el adecuado y en qué otras es mejorable. Por cierto, si dudáis de los resultados que os ofrecen los cuestionarios, recordad que siempre contáis con la ayuda de algún compañero/a que cumplimente ese autodiagnóstico, como si de vosotros se tratara, para verificar o desmentir vuestra percepción.
¡IMPORTANTE! Recordad que comentamos que cualquier fortaleza en una competencia de una misma dimensión, equilibra las deficiencias que se den en otra de la misma dimensión. Sin embargo, de nada sirven fortalezas en competencias de la dimensión “Conciencia de uno mismo” para equilibrar deficiencias de competencias de la dimensión “Empatía”, por ejemplo.
También os hacemos llegar un plan de acción breve, a modo de ejemplo, con sugerencias para mejorar en distintas competencias. Insistimos, es tan sólo un ejemplo.
Por último, os recordamos que es trascendente para modificar comportamientos (cosa nada sencilla), hacerlo con tesón pero sin un exceso en las pretensiones, paso a paso. Ya sabéis quien mucho abarca, poco aprieta.
Saludos.
Carlos


